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El SEPRONA de la Guardia Civil, con el enemigo en casa

Excelente artículo de opinión de Rafa Montilla (eldiadigital.es)p

Opinión 20/08/2022 GDH Digital GDH Digital
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A la Guardia Civil se le adora o se le odia. Las “charletas” de esquina, los bares y las cafeterías suelen ser testigos del rechazo. Por el contrario, los aplausos y vítores que reciben en cada acto o desfile institucional en el que participan dan muestra del cariño popular. No hay término medio entre la población española. Por desgracia, esta curiosidad social ha favorecido que el peor Caballo de Troya imaginable campe a sus anchas para destruir a la benemérita institución.

Desde la llegada de la supuesta democracia española en 1978, los diferentes gobiernos y ministerios de que dependen, Interior y Defensa no lo olvidemos, les han protegido o ignorado según los momentos e intereses del legislador. Pero, nunca desde 1844, hasta la llegada de Pedro Sánchez y el ministro, Fernando Grande-Marlaska, el gobierno oficial de España había asumido el papel de “enemigo principal” de los hijos adoptivos del duque de Ahumada.

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El pasado 15 de agosto, a través de la cuenta oficial de twitter, la asociación Justicia para la Guardia Civil (JUCIL), denunciaba la situación de abandono por la que atraviesa la Benemérita en su conjunto y, principalmente, el excelente Servicio de Protección de la Naturaleza y la Vida Animal, conocido como “SEPRONA”.

Para JUCIL «No sólo faltan más efectivos, además, están siendo utilizados como meros inspectores, en tareas propias de inspección para las comunidades autónomas, abandonando su principal cometido, la protección de la naturaleza y el medio ambiente». A través del diario Periodista Digital, el secretario de este organismo profesional, Ernesto Vilarino, ha manifestado que la actual postura de Pedro Sánchez y su fiel caballero, Marlaska, pasaría por «desmantelar el SEPRONA de la Guardia Civil».

Si bien el actual Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil tiene una estructura moderna, su espíritu defensor de la naturaleza viene de rancio abolengo. Corría el año del señor de 1876, cuando el Cuerpo de la Benemérita comenzó a desempeñar funciones de seguridad como policía rural y forestal, por designación de una Real Orden de 7 de junio.

Entre sus primeras funciones ya se encontraban la protección de los montes públicos, la prevención de incendios, y la lucha contra el aprovechamiento clandestino de los recursos naturales y cinegéticos. Con la aprobación de la Constitución Española de 1978, la actuación de la Guardia Civil en esta materia fue adaptada a los tiempos democráticos con la consecuente actualización legislativa.

Como consecuencia, los agentes de la Benemérita dedicados a la protección de la naturaleza y la vida animal que ya realizaban desde el siglo XIX, llegaron a convertirse en un referente mundial de la protección de los ecosistemas desde ámbitos policiales.

Mediante la Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, dichas funciones de protección ecológica continúan bajo la supervisión y vigilancia de la Guardia Civil, como principal valedor de la defensa para la conservación de la naturaleza y el medio ambiente en todo el territorial nacional.  Atendiendo a ésta ley, la Orden General nº 72 de 21 de junio de 1988, establece oficialmente el “Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil”, más conocido por “El SEPRONA” entre la población rural.

Partiendo del «derecho constitucional de los ciudadanos a disfrutar de un medio ambiente adecuado, así como, el deber de conservarlo» de las administraciones, la principal misión del SEPRONA pasa por velar por el cumplimiento de las disposiciones legales que buscan la conservación de la naturaleza y el medio ambiente, sus recursos hídricos, y la riqueza cinegética, piscícola, forestal o cualquier otra relacionada con las anteriores.

Con estos antecedentes, resulta inaudito, cuando no escandaloso, la actitud de enfrentamiento opositor del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, contra quienes tienen entre sus funciones la defensa del patrimonio natural español desde hace 146 años. Justificar esta actitud gubernativa resulta muy difícil, máxime cuando parten del supuesto ejecutivo más ecológico de nuestra historia. De quienes «lograran vencer al cambio climático». De un gobierno que se declara acérrimo enemigo de los contaminantes, el gasoil, los plásticos y la energía nuclear (a pesar de haber sido declarada “energía verde” por la Unión Europea).

El servicio del SEPRONA debería encargarse, en exclusividad, de la protección de suelo, el agua, la atmósfera, la salud, conservación y desarrollo de los ecosistemas animal y floral. Este servicio,  lucha contra los vertidos y la contaminación del medio ambiente, el comercio ilegal de especies protegidas, vigila las actividades de pesca y cinegéticas irregulares. Y todo esto sin olvidar la prevención y la investigación relacionada con los incendios que tanto preocupan en nuestros calurosos veranos.

Es de lamentar que, el SEPRONA, en lugar de cumplir con las misiones reseñadas, cada vez sea más frecuente ver a sus agentes dedicados a labores de «Seguridad Ciudadana», Vigilancia Fiscal, o «inspección para las CCAA», entre otras, según viene denunciando la asociación profesional JUCIL. Misiones asignadas a la Guardia Civil que, sin quitarles importancia, deberían ser llevadas a cabo por otras unidades de la Benemérita o del C.N. de la Policía, pero no por un servicio especializado a la defensa de la naturaleza y la vida animal.

La sabiduría popular explica muy bien lo que está ocurriendo con Pedro Sánchez y su gobierno bicéfalo. «Dime de lo que alardeas y te diré de lo que adoleces» sentencia el popular dicho.  Por muy loables que sean los objetivos del SEPRONA y de la Guardia Civil en su conjunto, es de lamentar lo que está ocurriendo.

Por muy profesionales que logren llegar a ser los agentes de la primera unidad policial europea de estas características, sin un apoyo institucional y oficial de los ministerios del Interior y Defensa, así como de los diferentes gobiernos central y autonómicos, alejados del color que muestren en sus solapas, las benéficas y meritorias misiones ecológicas que tienen asumidas dichos profesionales estarán condenadas al fracaso más estrepitoso pues, por desgracia, el SEPRONA, la Guardia Civil y, cómo no, el C. N. de la Policía, “Tienen al enemigo en Casa”.

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